Tus gafas marcan estilo

El descanso como frontera nada imaginaria, como un abismo que separa a un lado a un equipo que disputa los partidos y que enfrente, como en un espejo embrujado, presenta a las mismas figuras pero sin ombligo ni resuello, réplicas perfectas en cuanto a aspecto, pero no en fútbol.

El bajón de los de Zidane en las segundas partes no es sólo una apreciación, los datos chillan que algo pasa en esa caseta, en esas piernas, para que los segundos 45 minutos sean de película de terror.