Cómo maquillarse cuando llevas gafas, tú mirada habla

¿OJOS O LABIOS?

Es la eterna pregunta a la hora de maquillarse cuando se lleva gafas. Y aunque ambas opciones son posibles, se trata de elegir una de ellas en función del tipo de montura que lleves. Todo depende del tipo de gafa y del tono, de si nuestro punto fuerte está en los ojos o en los labios.

En reglas generales, cuanto más llamativa sea una gafa, más neutralidad necesitan los ojos, tanto en intensidad como en colorimetría.

Si llevas gafas de pasta.

Las gafas de pasta son un icono que habla de la personalidad de quien las lleva, por eso, es imprescindible tener en cuenta que las gafas de pasta gruesa roban protagonismo a los ojos y tienden a empequeñecerlos, por lo que es imprescindible que marquemos bien los contornos del ojo con máscara de pestañas. Otra alternativa es decantarse por tonos marrones o trazos de eyeliner muy finos. También puedes usar un toque de color si es una montura muy oscura y quieres quitar seriedad a la mirada.

¿Te gustan las monturas de colores?

Si la respuesta es afirmativa debes tener en cuenta que esta elección plantea algún que otro desafío interesante a la hora de maquillarse.

Es fundamental elegir un maquillaje que no robe protagonismo a la montura. ¿Cómo? Con tonos neutros que no añadan más color a la mirada, con sombras que aporten luz, con pequeños toques de luz en el lagrimal o, incluso, con unos trazos de lápiz muy finos y difuminados.

¿Y si llevas gafas de montura fina o transparente?

En este caso se abre la veda del maquillaje de ojos. Puedes jugar con tonos de sombras oscuros, satinados e incluso, hacer un ojo ahumado. También puedes probar con un color potente de labios.

La regla de oro para las miopes

Si el cristal de tus gafas empequeñece el ojo, tienes que poner en práctica los trucos básicos que hacen más grande el ojo. Elige un tono más claro en el párpado móvil y uno neutro como el marrón medio para marcar ligeramente la cuenca del ojo. Con un beis satinado podemos dar luz al lagrimal, justo debajo de la ceja y en el centro del párpado móvil. También puedes optar por un eyeliner grueso y tener en cuenta siempre otra regla de oro: rizar y maquillar las pestañas superiores e inferiores para abrir la mirada.

¿El cristal de tus gafas te hace el ojo más grande?

En este caso tienes que tener en cuenta que los errores serán más visibles, por lo que la clave está en que el maquillaje esté bien difuminado. En este caso puedes enmarcar los ojos con un tono marrón o negro e incluso pintar la línea del agua para dar profundidad a la mirada. También puedes optar por un ahumado natural, siempre en versión mate.

Eyeliner: cómo y cuándo

Es perfecto porque crea un bonito juego entre el aspecto intelectual de las gafas y el toque retro y femenino del eyeliner, recuerda que el requisito indispensable para poder llevarlo: que el trazo no sea más largo que el espacio del cristal. Y si te cuesta hacerte un eyeliner perfecto, prueba con la versión difuminada.

¿Un smokey eye? sí, se puede.

Pero siempre que lleves unas gafas discretas y claras que no aporten demasiada información al rostro.

Y siempre teniendo en cuenta esto:Los contornos de la sombra deben estar muy bien difuminados. Y deben evitarse los tonos muy brillantes.

Un rouge de labios, por favor.

Decantarse por enfatizar los labios y dejar los ojos solo marcados con máscara de pestañas es una alternativa infalible. Y es que, enfatizar los labios creará un equilibrio de información entre la mitad superior e inferior del rostro.

Cejas perfectas.

Es otro requisito indispensable cuando se llevan gafas ya que este accesorio desvía la atención a esta zona de nuestro rostro. Además, si existe algún tipo de asimetría en las cejas, es más fácil de ver ya que la gafa sirve como referencia. Por eso la clave está en no marcar las cejas demasiado y, en caso de existir alguna imperfección, elegir una gafa cuya forma ayude a cubrir parte de las cejas.

Sigue nuestros consejos y luce una mirada preciosa con gafas.