Un Optometrista en la India... - Óptica Bajo Aragón

Un Optometrista en la India…

Hay dos tipos de viajeros que vuelven de la India:

1. Los que vienen enamorados del país

2. Los que no repetirían.

Naturalmente yo soy de los primeros, y por ello, voy a transmitiros la bella experiencia de mi viaje en solitario a los confines del Himalaya, en busca de #elcolordelassonrisas…

Como ya sabréis soy óptico optometrista y gerente del grupo de Ópticas Bajo Aragón. Como la mayoría de mis compañeros de trabajo, soy un apasionado de la profesión, intentando solucionar los problemas de visión de una forma accesible, para que todas las personas puedan llevar gafas. Ayudamos a que los niños evolucionen su educación de forma correcta aumentando y mejorando sus capacidades visuales , contribuimos a que los mayores puedan ver mejor trabajando, conduciendo, paseando, practicando deporte…  en definitiva, solucionando cualquier problema o disfunción visual de todo aquel que viene a visitarnos. «Ver bien es una necesidad básica e incluso un derecho que podríamos incluir en una moderna Constitución, por qué no? ;)»

Además de óptico soy un amante de los viajes… me encanta salir de mi zona de confort europea y experimentar nuevas sensaciones, nutrirme de innumerables encuentros con gente interesante, abrir la mente a nuevas opciones filosóficas, religiosas y espirituales, dialogar, compartir, dar , recibir, para luego volver a mi casa y ser un poquito mejor humano, más paciente, más cariñoso y más tolerante con los demás.

Me siento muy afortunado de poder viajar de este modo tan peculiar conviviendo con los lugareños y creciendo en positivo. Mi recomendación es que hagas un viaje como este por lo menos una vez en la vida, así que organízate y súbete al tren!! te enganchará!.

Para viajar a la India no necesitas mucho presupuesto, te sorprenderá saber que se puede comer por 1€ un plato de arroz con verduras o se puede visitar la barbería, cortarte el pelo y barba, por 0.50€ ¡¡Con masaje incluido!! eso sí ,necesitas ciertos ingredientes en tu mochila de viaje que considero imprescindibles: Ilusion; coraje; determinación y mente abierta… Además deberás incluir ciertas especias : Una buena sonrisa como pasaporte de entrada en los corazones de tus nuevos amigos, y sobre todo, determinación clara de no juzgar a la gente desde tu visión occidental del mundo.

Con todo esto ya estás casi  preparado para iniciar la aventura enfocada hacia un camino de realización personal, abierta a interactuar con todo aquello que te llame la atención, a conocer y a replantearte ciertos temas desde otras perspectivas…

…Y así comencé mi proyecto #elcolordelassonrisas

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Todo viaje de aventuras tiene un motivo, un motor de explosión, ese que te impulsa a gestionar tu agenda para encontrar el espacio para poder marchar, dejando atrás tu familia y tu cómoda vida cotidiana, a invertir en billetes de avión y acabar cogiendo 3 aviones para aterrizar en «no sabes muy bien qué  pasará, como te irá y si podrás volver con el objetivo cumplido».

En mi caso, llevaba varios años con una idea rondando por mi cabeza, la de ayudar a mejorar la vision de personas sin recursos, ofreciendo mis servicios a cambio de sonrisas, y esta vez quería que el destino fuera en  la India.

Hace un tiempo estuve en el noroeste en Ladhak recorriendo el país en bicicleta con un grupo de amigos, del viaje volví emocionado con lo vivido. Aún recuerdo como me impresionó ver en un pueblecito donde acampamos, en las montañas cerca de Nepal,cómo volvían al atardecer los campesinos, con las espaldas cargadas de heno para las cabras que vivían en sus casas, sin luz eléctrica ni agua corriente. ¡ Quizás era como en España hace 80 años !

Nuevamente me puse a soñar despierto y observando el mapa del Himalaya en el nordeste de India, ¡¡eureka!! encontré lo que buscaba: SIKKIM. 

Hasta 1975 Sikkim fué un reinado independiente que tras una votación democrática pasó a constituir un estado de la India. Motivado principalmente por el peligro inminente de ser invadido por la gigante y devoradora China, que ya invadió en 1950 el pacífico estado del Tibet provocando el éxodo de miles de personas hacia Sikkim. Allí se establecieron cerca de la frontera en espera de poder volver, construyendo cientos de fantásticos monasterios budistas. «Que yo deseaba poder visitar». Así el estado de Sikkim, de tamaño similar al País Vasco, tiene una población de 610.000 habitantes y se compone principalmente de tibetanos, nepalíes, butaneses y de indios procedentes de la cercana Bengala Occidental.

La misión que me propuse era sencilla, llevar 100 gafas y repartirlas entre los habitantes de las aldeas más remotas de las montañas de Sikkim, en el Himalaya.

Una parte de las gafas las recogí de los clientes que se sensibilizaron con el proyecto y se acercaron a nuestras ópticas para colaborar aportando aquello que ya no usan pero que puede servir a otras personas, nosotros a cambio les recompensamos con nuestra gratitud y con sonrisas, así nace el proyecto solidario #elcolordelassonrisas.

La otra parte de las gafas fueron monturas de nuestras ópticas, con un nuevo colaborador que se sumó al proyecto, el fabricante de lentes español INDO.

INDO me envió  lentes biseladas para montar alrededor de 40 gafas para ver de cerca, con 3 graduaciones diferentes.

El resto fueron gafas sin graduar y gafas de sol. «Pero no penseis que fué tan fácil…»

Había un problema importante, al preguntar en el aeropuerto de Barajas si podía llevar tal cantidad de gafas en la maleta, me dijeron que de eso nada, que tendría que pagar aranceles y seguir un complejo procedimiento.

Lo que intentaban explicarme era que lo hiciera con Cruz Roja o similar, así que, le pregunté a varias ONG y me respondieron que la idea les gustaba pero que el papeleo me llevaría meses, que no era sencillo….

Al día siguiente me puse en contacto con la embajada española en Calcuta y más de lo mismo, que ahora sólo recibían depuradoras de agua…

Llegó el día de partida,  me quedé mirando el petate y la caja de las gafas, mis ojos iban de un lado al otro como un muñequito colgado del retrovisor de un dos caballos, mi mente racional y responsable me llevaba a una habitación oscura en la aduana aeroportuaria de Nueva Delhi intentando defender mi noble intención en mi justito inglés de supervivencia…

Pero mi mente emocional, esa que actua con el corazón, unida a mi espiritu aventurero, se apoderaron del momento. De repente estaba plastificando el petate con la caja de las 100 gafas dentro, es momento de ser valiente y que salga el toro por donde quiera!!!.

Con todo el equipaje me planté en el aeropuerto dispuesto a llevar a cabo mi gran proyecto #elcolordelassonrisas

Cuando llegué a mi destino tras 3 vuelos y 22 horas, en el aeropuerto de Bagdogra, la cinta empiezó a escupir maletas… me sientía abatido del largo viaje… Mirando fijamente la cinta viendo como todos recogían sus maletas, ¡¡sorpresa!! mis dos petates no aparecen… ya la hemos liao!!!... Cuando todos marcharon me quedé solo, derrotado. Fué entonces cuando un empleado de la compañía se acercó a mí y antes de que me dijera nada recordé las palabras del Dalai Lama: “Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreir a los demás”. Así que pronto se empezó a dibujar sobre mi cara, la mejor de mis sonrisas,el empleado me acompañó a su oficina y me explicó que las maletas no habían llegado pero que estaban localizadas; una de ellas en Viena y la otra camino de Nueva Delhi ; me tomó los datos para poder enviar las maletas y me dijo que las recibiría en los próximos dos días. Felizmente se cumplió la predicción y recuperé mi equipaje ese día sin ninguna sorpresa.

¡Primera prueba superada!. ¡el destino me sonreía y las palabras de Dalai Lama funcionaron!

Durante este viaje me he dado cuenta de que en la vida te puedes enamorar de personas, de lugares especiales e incluso de  mascotas, pero lo que no me podía imaginar es que pudiera caer en los brazos de elementos materiales,  pero increiblemente me ha pasado, me enamoré  profundamente de mi bicicleta con la que viajo por el mundo o en esta ocasión, de la «Poderosa», mi moto de alquiler india.

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Una Royal Enfield de 500cc monocilíndrica cuyo sonido penetrante y pausado aún siento en mi interior, robusta y pesada pero cómoda y fiable. Con ella mantuve una relación, siendo mi medio de transporte en India, durante 26 jornadas.

 ¡La Poderosa me permitió ser libre, independiente y sentir la aventura con gran intensidad!, me ví reflejado en el Ché Guevara en su periplo por sudamérica en motocicleta, experimentando sensaciones de máxima libertad.

Pero lo que más me gustó es sentirme como uno más en el camino, sentir el aire fresco, empaparme de la lluvia, pero también de la gente que me saludaba en cada aldea mimetizándome con el entorno y formando parte de el.

«Un corazón abierto es una mente abierta y este era mi mantra cada día».

Durante el viaje estaba dispuesto a no seguir un itinerario preestablecido y guiarme por mis sensaciones, dejar que todo fluyera de una forma natural, espontánea y así me entregué al destino que me llevó primero a la bonita población de Darjeeling donde comencé a visitar ancestrales monasterios budistas, templos induistas y las zonas rurales en las verdes y bucólicas plantaciones de té.

Enseguida me di cuenta de que había acertado con el destino de mi viaje pues en cada paseo encontraba siempre la gente sonriente, tranquila y feliz, además el lugar era plenamente seguro y se respiraba una atmósfera de espiritualidad que pronto me cautivó.

Comencé a entrar en contacto con los campesinos, gente humilde que enseguida te ofrecía una taza de té en su casa a cambio de una conversación interesante. En ese momento yo empezaba a entender su forma de vivir, menos material que la nuestra y sobre todo muy colaboradora en lo referente a la comunidad, percibí que todos se veían como grupo y que si le regalaba unas gafas a alguien, enseguida lo comunicaban a los vecinos para que ellos pudieran también beneficiarse de la visita de un optometrista en el Himalaya.

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De esta manera se corrió la voz y todos empezaron a invitarme a comer en sus casas o me traían verduras en muestra de agradecimiento, me preparaban las comidas más maravillosas, sencillas pero llenas de amor, en definitiva me hicieron sentir realizado, que mi proyecto #elcolordelassonrisas se estaba cumpliendo.

Me resultaba muy fácil pues yo ponia en la balanza las gafas y mis conocimientos en optometría y ellos me devolvían cientos de sonrisas sinceras y multicolores y para mí eso era la perfecta armonía.

Al cabo de unos días continué mi viaje pues deseaba adentrarme aún más en las montañas, hacia la cordillera que alberga los principales ochomiles, cerca del Everest y del Kanchenjunga y así penetré después de una semana en territorio de Sikkim, donde pasaría 20 días con un permiso especial.

Las carreteras de Sikkim son mejor dicho caminos de tierra en su mayoría, con grandes baches llenos de agua y muchos desprendimientos de tierra debido a las lluvias que atravesaban el monzón de septiembre, además, las aldeas se localizan en laderas en grandes montañas y el desnivel de estas produce muchas caídas de bloques de tierra y piedras.

¿Os hacéis una idea de la dificultad de la conducción para un occidental acostumbrado a su cómoda moto en carreteras asfaltadas? los que conduzcáis moto me comprenderéis, sin embargo, a todo te acostumbras si de verdad decides adaptarte.

¡Allí conduces por la izquierda, badeas las enormes piscinas en los caminos e intentas no dar con tus huesos en el suelo!.

La verdad es que caí dos veces al suelo tras resbalar la rueda delantera, pero sin mayores problemas, nos levantamos la Poderosa y yo.

De esta manera llegué a Jaubari, una aldea cercana a la pequeña ciudad de Namchi Bazar donde quería visitar a Pasan Karma Sherpa, un joven agricultor cuya historia localicé en internet en un articulo que publicó un periodista del País hace 8 años .

El articulo hablaba sobre la agricultura ecológica al 100% que allí desarrollaban con gran éxito, así que muy interesado en tal tema, me dije en España que llegaría a conocerle, ¡y así ocurrió!.

Los días que pasé en casa de Pasan fueron de lo mejor del viaje, recuerdo el momento cuando llegué empapado con mi moto, el mono amarillo y me encontré el puesto de verdura junto al camino, estaba su padre y le reconocí por la foto del periódico donde él salía con la azada en su huerta, enseguida me invitaron a tomar el té. En ese momento, Pasan estaba fuera de viaje y tardaría unos días en volver, sin embargo en su lugar estaba su maravilloso hermano Ong, su mujer y su hijita preciosa.

Allí me quedé a dormir esa noche, me dieron una cama en una habitación pequeña que empleaban para sus oraciones, en ella había como un altar con imágenes induistas. Pasé 3 noches de maravilla y además Ong me acompañó a visitar la comunidad, los cultivos y los monasterios de la zona, se montó en la moto conmigo y me sirvió de guía local, fué fantástico… tomábamos las verduras y las comíamos enseguida con arroz y especias buenísimas. Además vino Pasang y pudimos hablar de muchos temas relacionados con el entorno, las montañas y las posibilidades interesantes que ofrecía hacia el turismo, incluso les grabé varias entrevistas que subiré a Youtube para ayudar a dar a conocer este destino a quien le pueda interesar y así adquiero el título de: “embajador improvisado de Sikkim” en España. Por supuesto me ayudaron en la entrega de bastantes gafas y decenas de vecinos acudieron a la llamada del optometrista de la India, pasé verdaderos momentos mágicos, momentos con los que nunca antes había soñado y lo mejor de todo es que eran reales, ¡¡los estaba viviendo!!

De mi visita a Jaubari me quedo con el cariño infinito que recibí de sus pobladores y de la sencillez de una vida tranquila y feliz.

¡¡Sé seguro que algún día volveré !!. 

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Volví del viaje y al cabo de unos días en España recibo un mensaje de la familia de Pasan, el mensaje traía la buena noticia de que al ser yo el primer turista que durmió en su casa habían decidido ofrecer la habitación como Home Stay!!  así conocerán a nuevos viajeros y podrán obtener nuevos ingresos que les permitiran vivir un poco mejor .  El nombre que le han puesto a la habitación es «Oscar Home Stay», para mi ha sido una gran satisfacción poder aportar un granito de arena en esa familia que tan bien me han tratado. Les abrí los ojos de publicar su opción en Tripadvisor y ya han recibido varios viajeros que escriben sus experiencias en el libro de visitas que les regalé para tal efecto, así que si os decidís a visitarles allí seréis bien recibidos, decir que vais de mi parte!!

Para terminar esta primera parte del relato de mi viaje os deleito con un mensaje del Dalai Lama que me hizo reflexionar durante la experiencia:

“ Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la comprensión y el respeto por los seres humanos y la Naturaleza.”

Si tenéis curiosidad podéis seguir nuestro blog, en la sección de obra social, para continuar leyendo los próximos relatos de mi viaje.

En ellos contaré los secretos que tienen para para llegar a los 85 años en plenas facultades físicas y mentales ,y esto que os voy a contar, es algo que deberíamos reflexionar y aprender.

NAMASTÉ